Cómo armar el primer cosmetiquero

Pasé de coleccionar gomas de borrar y papeles de carta a perfumes importados. El primero fue el Anais Anais, después el Lou Lou, Kenzo, Polo, Calvin Klein… y ahí perdí la cuenta. Los tenía todos en mi pieza, y cuando ya no había más lugar me pasé a las miniaturas. Esos sets que venían de a cinco o más, todos de la misma marca. Creo que todavía se venden.

Tendría 17 años y me maquillaba súper poco. Usaba lo de mi mamá. Tierra India hasta en los hombros…. Pero mi perdición eran los aromas.


Supongo que ese es el origen de mi interés y mi fascinación por el mundo de la cosmética, que se profesionalizó hace 17 años, cuando empecé mi carrera como periodista de belleza. Desde entonces de manera natural me dedico a aconsejar amigas sobre qué conviene comprar, en qué vale la pena gastar plata y en qué cosas se puede ahorrar. Y ahora que mi hija mayor literalmente quiere todo, creo que es buen momento para hablar sobre lo que debe incluir un primer cosmetiquero. ¡Y qué cosas no!


Resulta que la misma niñita que hasta hace unos años rayaba con la ropa del supermercado y alucinaba con cualquier labial de Justice o Todo Moda, ahora se puso exigente.


Mi mamá dice que estoy pagando en carne propia todo lo que la hice sufrir y francamente no me atrevo a discutirla. Con la ropa no soy tan fácil. Ni ahí con gastar un dineral en algo que en tres meses ya no le va a servir o, lo que es peor, no le va a gustar. Pero con los cosméticos no puedo. La adolescencia es un festival de hormonas y hay que prestar atención. No todo es bueno. No todo sirve. Y no todo se ve bien.


Por lo general, no necesitan muchas cosas. La base, por ejemplo, a menos que tengan piel con acné no la considero muy necesaria. Después del protector solar, con un buen primer es más que suficiente. Mi favorito es el Porfessional de Benefit, que se aplica súper fácil, se funde perfecto y quita ese aspecto de piel grasosa y con rojeces. Ahora, si efectivamente hay que tapar granitos, optaría por alguna marca dermocosmética. Vichy y La Roche-Possay tienen muy buenas alternativas con distintos tipos de cobertura, y no son caras.


El bronzer es un must. Lo ven en todos los tutoriales y es lógico que crean que no pueden vivir sin eso. Hay uno BBB que se llama butter bronzer. No lo conocía, pero Tere Irarrázabal se lo recomendó a mi hija y tiene un aroma exquisito. Un capricho, pero está bien. Lo mismo con los highlighter. Los NECESITAN (con mayúscula). Los de MAC son los que más me gustan y duran ene. Además se pueden usar e el cuerpo… y quedan mejor que la Tierra India.


El blush es súper importante. Ahora hay miles de texturas, algunas muy amigables para las teens. Lo ideal es que ellas elijan cuál es el que más les acomoda, si en crema, polvo o tipo cushion (los de Lancôme son un sueño). O, si prefieren algún producto multifunción como el nuevo Chanel lip & blush o el Benetint. Es cierto que son caros, pero como cumplen el rol de labial y rubor, igual vale la pena.


Para ojos, un delineador café (me gusta más que el negro a menos q sea para cat eye) y máscara waterproof. Aquí recomiendo full cualquiera de Maybelline. Todas son buenísimas y como las niñitas generalmente comparten sus cosas se secan más rápido, así que no vale la pena romper el chanchito teniendo una excelente opción por pocas lucas.


Lo mismo con los labiales y las sombras. Creo que es mejor que tengan tres o cuatro de cualquier marca, porque difícilmente logren casarse con un color. Las paletas son salvadoras. Para ojos amo las de Urban Decay y para la boca todas quieren MAC, así que MAC.

En lo que sí o sí vale la pena invertir es en el regenerador labial de Isdin. Se llama Acniben Repair y es ideal como complemento del tratamiento para el acné, pero además para meter en la mochila. Es súper normal que sientan los labios secos o partidos, y este pomito es milagroso.


Pinceles por el momento diría que no hace falta. La mayoría de los maquillajes que se usan con aplicador, lo traen. Si insisten, de todas maneras compraría la beautyblender original.


Con eso, más que suficiente al menos hasta que salgan del colegio.



SANTIAGO, CHILE