De cosmética e infidelidad

Uno puede jurarle amor eterno e incondicional a cualquier cosa menos a una marca de maquillaje. Si ven que alguien recomienda todo de la misma empresa, desconfíen. Nadie, ni los mejores maquilladores del mundo, usan una única marca.


Soy tremendamente infiel. Puedo usar base MAC, Chanel, Lancôme, Dior... me da lo mismo. En mi maleta conviven marcas súper caras con otras de las que se compran en la farmacia o el supermercado.


Tengo una técnica piramidal a la hora de invertir en maquillaje: bases y correctores están en la cima. Prefiero tener pocos pero los mejores. En eso no transo. Y lo mismo cuando compro para mi hija. Vichy o La Roche Possay son los que más me gustan para partir. Sobre todo porque tienen productos especiales para pieles en plena revolución hormonal. Y los correctores son realmente buenos.


En el medio están los rubores, polvos compactos, tonalizadores. Tengo de primeras marcas pero me da lo mismo usar alternativas menos exclusivas. Si tuviera que elegir uno solo me quedo con el de Bobbi Brown. De los masivos el mejor, lejos, es el de L´Oréal Paris.


En la base de la pirámide, es decir en lo que menos plata gasto, y más alternativas tengo, es en todo lo que tiene que ver con colores de moda: sombras, labiales, glitter, cremas para contouring, gloss, delineadores (porque tengo pésimo pulso y nunca logré hacerlo bien) y máscaras de pestañas, porque las mejores siempre serán las de Maybelline y a menos que me regalen de otra marca nunca compraré una distinta.


Obviamente tengo unos cuantos labiales de lujo, los de Guerlain tienen unos envases maravillosos, pero no es algo en lo que creo que valga la pena optar por un top of the line. Generalmente los colores varían de una temporada a la otra... o de un fin de semana al otro, entonces en esta categoría conviene priorizar cantidad y no calidad. Maybelline, Inglot, MAC, Nars, Clinique... todas funcionan y ninguno te deja en bancarrota.


En síntesis, no se enamoren de una marca porque no vale la pena. No miren con asco la góndola del supermercado, ni se babeen en el duty free. Elijan bien y, ante la duda, usen mi fórmula piramidal. Funciona.


SANTIAGO, CHILE