Modest fashion: cómo ser cool y religiosa

A simple vista parece una contradicción. ¿Cómo una mujer ortodoxa, que no puede dejar su piel a la vista ni usar cierto tipo de ropa, podría ser absolutamente trendy? ¿Cómo alguien que tiene prohibido por religión mostrarse en traje de baño puede verse increíble en el mar? ¿Cuál es la posibilidad de que alguien con el pelo oculto detrás de un velo, peluca o hijab pueda marcar tendencia? El movimiento llamado ‘modest fashion’ es la respuesta a esta y otras miles de preguntas.


Según un informe hecho por CNN en Estados Unidos, desde el ataque terrorista a las Torres Gemelas en 2001 las marcas evitaron vincularse al mundo musulmán. Pero ahora, la tendencia cambió radicalmente. Hablamos de inclusión de manera transversal. Y, en la moda, eso significa incorporar el body positive y también la diversidad religiosa. Todo el mundo tiene derecho a verse bien. Da lo mismo cuál sea su talla y a quién le rece.


Es más, las grandes marcas de lujo y también varios retails comenzaron a crear promociones especiales para el Ramadan y lo llaman “la nueva Navidad”.


Ya en 2015 Thomson Reuters identificó al ‘modest fashion’ como uno de los sectores de mayor crecimiento, y pronosticó que para el 2019 el mundo musulmán invertirá $484 mil millones de dólares en moda.


Mientras la industria avanza en ese sentido, y tanto las pasarelas como las vitrinas y las páginas editoriales acompañan la tendencia (al contrario de lo que sucede en Chile donde todavía muchos creen que una mujer semidesnuda en foto es algo moderno y vendedor), cada vez son más las influencers de la moda modesta.


Hace tiempo sigo a @adiheyman y recién ahora entendí por qué en su bio dice #modestproud . @hautehijab tiene más de 213 mil seguidores y sus fotos son increíbles. La mezcla perfecta entre ecommerce y street style. Y también descubrí @hijabfab que trabaja la pantonera de manera magistral. Y ni hablar de la reina Rania de Jordania. ¿Quién se atrevería a cuestionar su buen gusto?


Como publicó Harpers Bazaar Australia en un reportaje sobre esta tendencia: “En la misma época en que Kendall Jenner aparece únicamente cubierta por diamantes de Chopard en la alfombra roja de Cannes y Kim Kardashian se muestra casi desnuda en cada una de sus selfies, resulta al menos extraño entender cómo el modest fashion logró convertirse en una alternativa completamente diferente (y mucho menos obvia) pare verse o sentirse sexy”.


Yo lo encuentro fascinante. Y aunque seguro algunos dirán que no es más que otra estrategia de marketing para atraer nuevas consumidoras, me gusta cuando la moda demuestra su poder en gloria y majestad. Así que ahora se puede ser ultrareligioso y cool. Amén.





SANTIAGO, CHILE