Pink hair don´t care


“Mamá por favor no lo hagas”. Cuando dije en casa que Moroccanoil me había invitado a cambiarel color de pelo por un rose gold, mis dos hijas me dijeron que estaba loca. Y me pidieron que no lo hiciera.


Me demoré un par de minutos en convencerlas. Además sus argumentos eran “porque no”. Y las mamás sabemos que “porque no” no vale como respuesta.


La verdad es que nunca se me hubiera ocurrido andar por la vida con el pelo rosa. Pero en tres meses se termina la segunda década del siglo XXI. El año 2000 fue hace casi veinte años, y tengo todo el derecho del mundo a hacer con mi pelo lo que se me de la gana. Básicamente porque es mi pelo.


Los tiempos cambiaron. Las reglas cambiaron. Y los miedos también cambiaron. No hace falta ser una rockstar ni un una ídola teen. Cualquiera puede cambiar, jugar, probar. Solo hay que atreverse.


Las máscaras con color de Moroccanoil vienen en siete tonos, se venden en salones pero son para uso doméstico y demasiado fáciles de ocupar. Yo tengo una mezcla del rose gold con plata, pero hay también azul, un fucsia fuetre y algunas opciones más tranquis para las más conservadoras.


Duran entre cinco y siete lavados depende de la calidad (porosidad, decoloración) del pelo, y lo único malo es que no cubren canas, porque no es una tintura.

Amo el resultado, el pelo se ve súper sano, y por suerte en casa también fue un éxito. ¡Menos mal que no les hice caso!





SANTIAGO, CHILE